Si me he perdido en las pasiones no es por torpeza, es simplemente por lo dividido del ser. El alma separada del cuerpo, mentira casi sentencia.

No procuro adivinar cómo conquistar, no hay medios para hacerlo. Se acabaron las posturas y los remedos de un encuentro. No tengo destino, he renunciado a ello, cuando supe que el azar y la necesidad , como fórmula de existencia me llevan a combinar el deseo con lo imaginado. Ni en la gloria y el arrepentimiento hay posibilidad para enamorarse, es enfermar la vida. No es posible seguir en la batalla, desangrando y jugando a creer que no ha pasado nada. Tal vez, luego de los años
y las decisiones, lo más sano , es prescindir de ese motivo casi venenoso, de sostener en mi mano la mano de otro.


Medellín, Volviendo a ubicar lo perdido . tiempos de despecho

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