"La puerta trasera
se abre sola
¡Día alargado!"
Issa Kobayashi



las sonatas comienzan con un  fondo negro, se escucha levemente la voz de ella y en un dulce tono pregunta : cuál es su nombre?  la música eleva su ritmo y aparecen imágenes sobreexpuestas de paisajes y de los cielos con diversidad de nubes, la pregunta resuena y nos va envolviendo hasta dejarnos inquietos, produce curiosidad lo que sigue, como querer ver más de lo que el camino cercado tiene, luego aparece en un soberbio plano general un descampado llano que se va perdiendo hasta quedar en un primer plano de un Guyacan amarillo que se entrecruza en un desvanecido de pocos segundos con una ciudad y  la cámara  recorre pausadamente, mostrando el  vacío que  hay en ella. 

No se detenga en preguntar qué es, o de dónde proviene?, qué significa  y no intente darle mucho razonamiento a lo que acontece, puede resultar tan aburrido como escuchar el  rey león con  acento chileno. Sienta simplemente lo que quiere sentir  y  sin miedo,  dígalo en voz medio baja  y si lo prefiere lo puede decir en voz alta, suena bien y deje que  la expresión  por si misma le construya el concepto, Wittgenstein estará tranquilo, el universo se hace al ser nombrado , no lo olvide. El sentimiento se hizo antes de que la historia pudiera ser visible.

Es de agradecer la audacia antiacadémica  con la que la producción y el “director” se dejan llevar por el vértigo espiritual de planos muy cerrados en los que comienza a señalar el punto más alto del alma. Los constantes cambios de lugares no son un simple capricho de un guionista encerrado en sus temores, sino el enlace perfecto de los sentimientos y evocaciones de ella y los quiebres de él , una metáfora de los caminos y las historias con las que se llega y se disuelven al enfrentarnos a los ojos de lo desconocido, como lo muestra la escena en la que la cámara en un sentimental primer plano enfoca  la bolsa de té y el té que se diluye en la taza y se sigue en una espiral de imágenes con tantas tazas y  lugares diferentes, quedando en un plano abierto y en el contrapicado de las emociones  los dos sentados en un sofá negro hablando de la banda sonora de Tom and Jerry.

No es cine colombiano, no es cine Chileno , no es cine, pero podría serlo. No es una novela, ni un libro de poemas , no es ficción aunque lo parece. Es el acto de vivir y crecer.  Tenga presente que la ficción reafirma las verdades y las verdades nos hacen la ficción.  Es una obra visual, es una historia del sentimiento, atrévase a verla y no lo haga por labor humanitaria, no lo haga por compromiso cívico, no tendrá sentido, no es una obra para contarle de los escondites de una historia violenta, o de políticos incomprendidos, o de ambientalistas extranjeros, o de turistas que pasean por lugares exóticos, no intente ir para ver la realidad compungida de una patria corrupta, o para ver los dramas de una clase media de falabella, no  verá patriotismos, ni la supervivivencia de una latina en EEUU. Es una historia que nace en algún lugar y no salvará el mundo, le podrá salvar un viernes o un  lunes . Véala, siéntala,  es poética.


Pague la boleta, esta es una historia , por poco,  casi imperfecta, es una obra llena de belleza, no tiene métrica aunque lo intentara,  está llena de errores cargados de hermosura como los miedos y el riesgo que al final se hacen una sola pieza del juego. Está llena de tachones y  de referentes de historias pasadas y de otros estados creativos, no se impaciente con el continuo flaschback, muchas veces en la vida se llega a un viaje de evocaciones y la nostalgia compartida.  Una obra que  se pasea por una galería de arte , una gran librería , se llena de referencias musicales y visuales , se incorpora en los hallazgos de la pintura, de las artes , de la fotografía , la  literatura y del cine, sin darnos cuenta presenciamos conversaciones de absoluta nobleza en las que el saber no es un  castillo para el ego sino sublime al espíritu de dos seres creativos . Lo cotidiano de un día, los dramas de la soledad y el frío  se mezclan con  una banda sonora que acomoda los sentimientos y descongela los miedos, los diálogos parecen al primer instante pesados y llenos de guiños intelectuales , pero no recurra al prejuicio, no es una obra intelectualoide, por lo contrario es una obra simple y humana, muestra lo importante de la palabra y de los momentos en los que se comparte con gracia de lo que se conoce y se vive, porque es digno y lleno de virtudes regalar saber sin pretender y sobre todo querer recibir conocimiento. Esas líneas en las que ella temblorosa pronuncia :  “No tengo dinero, ni mucha belleza ,  pero tengo virtudes, ideas y  te las comparto en este día y cualquiera”

Hay escenas como en el cine, como en la literatura pero aún más especial como en la vida misma, en la que corre sangre y se suda la frente, en la que se emborracha la razón y  duele la cabeza después del sexo o en la que el miedo gobierna un sentimiento.  Disfrute de las escenas dulces y  triviales en las que los planos abiertos y generales son como las cosas que pasan un lunes o un martes lluvioso, sin imperativos,  ni algo extraordinario,  pero mire con cuidado al lado de la mesa o en el reflejo del vidrio está lo inesperado, como ese niño que nos raya la cara con la certidumbre de lo que ha llegado y marcado hondo.  Déjese llevar en el descubrimiento de los sabores. Goce del momento en el que él lleva a la boca un pedazo de chocolate nacional colombiano como si fuera un comercial de los 80s y goce de ese chocolate derretido en la boca como si fuera un sentimiento de pureza, como si usted fuera el invitado de honor a la fiesta más deseada. 


 Empaque su maleta con una fotografía que se vuelve el amuleto del camino  y haga el viaje, no se arrepentirá así  pierda la brújula, administre con mesura la felicidad y tenga en cuenta que no hay ningún seguro de viaje que le cubra el riesgo de encontrar en el fin del mundo un corazón. Salga, no se quede en casa y deje que paisajes, olores, texturas y sabores del otro lado del hemisferio le enseñen. Pierda la cabeza y olvide tender la cama, quizás no vuelva a dormir en ese mismo colchón. Baile con ella en la pista vacía de un bar de cualquier lugar del mundo , abra la boca y suspire como ella lo hace al deleite de un ceviche peruano en lima. Rece si lo quiere porque los milagros existen como un cerro que tiene la forma de un castillo y que por décadas sólo es visto en una fotografía.  Siga el ritmo del compás porque esta historia es ritmo y sonoridad , es una danza y un desafío. Vea la escena de dos amantes queriendo el cuerpo como un tesoro perdido, no le de miedo escribir en la piel todo deseo, la pasión escondida que lleva por años puede ser vista  con absoluto encantamiento. Vuelva al porno, vuelva al erotismo suave o al más revelador orgasmo.

No se niegue a tragar saliva y olvide la llamada que tenía que hacerle a su novia o el informe que tiene que entregar mañana, permítase el silencio y el silencio de ella mientras danza con los reflejos del sol en su cuerpo, en un enero soleado en el patio de su casa.  véala desnuda llorando en la ducha, no sólo la desnudez del cuerpo contiene la belleza sino también la del alma. Véala ebria en una bicicleta, es de absoluta gallardía el equilibrio y el desamor. No intente huir de la historia, el mal sabor de los finales le puede resultar conmovedor  y sobre todo conocido porque todos pasamos por ese lugar, vea los estados de la soledad, de perder un amigo o de que explote en mil pedazos la cordura, sienta las escenas de ambos, deténgase en los episodios cómicos de la borracha que no lo ha sido, en como finge no importarle nada pero está como un pez fuera de la pecera. Goce y ría porque el mal trago puede ser cómico,  Chaplin hubiera hecho de este episodio una buena película. Vea como olvida citas y responsabilidad y ría porque hasta los mejores ejecutivos saben que el sentimiento al menos una vez en la vida tiene que ser el que domine la existencia. Haga una pausa y sienta ese momento en el que ella cierra lo ojos y suena un blues y vuelve a él y al despertar sólo tiene en la mano un chocolate derretido.

No crea en los que dicen los otros, esta historia es absolutamente decorosa como para creer en la iglesia o en los chimes del pasillo. Olvide las formulas de conquista, acá no existen, es sólo lo genuino y por ello hay torpezas y furias. Esta historia tiene: sorpresa.

Ame con locura como si estuviera develando su interior, ame sin sentido a estos dos personajes, ame la historia porque no vuelve a repetirse, no bote el cigarro a la mitad, fume tranquilamente porque esta historia no termina y menos cuando cierran la puerta, como sucede en tantas películas y teleseries y en la vida de muchos que juzgan sin saber lo que hay al otro lado del hemisferio. La belleza y la inteligencia  no se acaban siguen pasando …


El amor que toca y no el que llega de repente , los matrimonios decentes, los pololeos sociales, el almuerzo de trabajo, Los regalos de navidad,  el beso esquivo, el conformismo, el saludo forzado, los rumores, la quietud y el orgullo,  el i like en facebook, hacer el amor y no follar, las fotos de atardeceres y de gatitos tiernos, las Psicólogas conductistas de hospitales  que quieren vernos felices, los celulares, los deberes de pareja ,  los sueldos de dignos funcionarios públicos, es el típico amor que adora la televisión, el que nos refresca mientras dura la publicidad de coca-cola pero no el verdadero , el osado que cae y se levanta porque no se puede engañar las sensaciones. Entre a la sala  y vea un viernes en la noche lo que no nunca ha querido ver. A la salida, haga una llamada.

Si quiere odiarla, también puede: es una historia en momentos cerrada, todas las partes encajadas en el patético drama de lo que falta, en la típica y clásica y  despreciada situación de tirar la piedra y esconder la mano. En los egoísmos de proteger el sentimiento pasando por encima  de los de otros.  La puede odiar porque igual cae en situaciones patéticas de conquista, remolones y estafas disfrazadas de coqueteos. Odie todas esas escenas donde sólo está el súper yo de ella que se queda sumido a los más triviales problemas de un día, si quiere no vea esa escena sosa en la que los dos quedan atrapados en un discurso sentimental que parece una canción de pop que suena en los 40 principales. si quiere odie la historia en los momentos en los que él  contradice sentimientos y olvida palabra , odie esa escena en la que se muestra en un primer plano las   manos  de él y los movimientos convencionales de lo que debe o no ser “correcto” . odie los momentos en los que los temores superan el sentimiento. Odie los extras y los actores secundarios. Odie los rumores que están afuera y esas voces en off  que lo cuestionan todo.  Puede decir que la historia cae en los más estúpidos lugares comunes cuando ella deja salir su llanto y le dice que se siente sola y él en su postura de macho la deja con un pastel en la mesa y sale de escena para luego aparecer en la celebración con sus amigos. Odie la película . Ódiela a ella. Ódielos a los dos . Odie cuando ella se lamenta . Odie cuando el se esfuerza por quererla. Ódiela a ella cuando habla tanto. Odie los silencios cobardes y la ley del hielo sin decir razones. Ódielos sobre todas las cosas cuando dejan de ser amigos.

Haga cuentas y descubrirá que la genialidad está un paso más acá de la locura si gira por la izquierda y más allá de la sabiduría si cae de repente como araña. No se resista al drama, usted sabe que  las ausencias como el amor  son combinaciones fundamentales.

Viva los sentimientos y llame a quien quiere llamar así no tenga respuesta. Tire el orgullo y haga un salto al vacío quizás al caer encontrará lo que había perdido. Afile su sensibilidad y no haga caso de la crítica. es una obra para sentir , pero si la crítica le insiste en verla con calificativos y racionalismos , hágalo, no importa como la vea, sólo véala, si lo prefiere puede llevar la mano al mentón, si quiere puede verla acostado, de medio lado,  con las manos cruzadas , abiertas o en la cabeza,  si lo quiere puede verla con la boca medio abierta en algún momento usted no tendrá escapatoria y el suspiro llegará.

Encontrará algo parecido a la palabra soledad en algún lugar entre la pantalla del cine o el televisor y su iris dilatado. O cuando suena el despertador, o cuando llueve, o cuando le preguntan cómo está, o cuando se ve deseperadamente perdido , o cuando apaga la luz, o cuando enciende un cigarrillo, o cuando le dicen no más. Olvide y reinvente porque lo que llega como un rayo o una bala, lo que está detrás de la puerta puede cambiar por siempre el giro de la historia. Descubra con ellos dos lo que importa: la palabra, porque no hay palabras vacías todas son un acto. No hay intensiones, los sentimientos pueden ser como el perro que va detrás de los autos y no sabrá que hacer con uno de ellos cuando lo tenga .

Ejercite la elipsis espiritual y haga lo que sienta. Esta historia es Casi punk. No le importa lo que piensen los demás, no queda bien en una sala. Aquí no hay una acción sucesiva, no hay ningún tipo de condicionamiento de la historia, que parece perderse en sí misma, fraccionarse, haciendo de la ausencia, de la ficha que falta, esa cosa maravillosa que ocurre cuando no tenemos nada que perder. Quién dijo que había que sonreír o ganar buenos salarios ,  quién dijo que  no se pueden reconciliar los sentimientos. Quién dijo que declarar amor era de mal gusto y que llorar frente al otro era debilidad, quién dijo que los quiebres eran malos, quién dijo que tenemos que callar y por qué lo hemos creído? Piense todo el día en eso, desperdícielo.


Esta historia y la vida  de ellos dos crea una ambientación, una atmósfera, eso que necesitan los pájaros para volar lo necesita el alma humana para caer en espiral sobre su propia inanidad. Por lo que el relato estorba. Mírese al espejo, no sólo pasa en las redes sociales pasa en la vida misma.

Pero si usted es de los que les gusta que le expliquen las cosas, que lo tomen de la mano, que necesita palabras de amor después del sexo , que cuenta hasta tres antes de lanzarse de algo, que contesta “bien” cuando le preguntan cómo está, que piensa que la poesía la encuentra en Neruda, que votó por Bachelet pensando en el cambio , que dice “hacer el amor” al acto del apareamiento humano, que se queja porque los subtítulos en las películas pasan muy rápido, que se persigna cuando ve  un tornado, que pensó cómo no me di cuenta antes cuando se enteró que Ricky Martin era gay, que se besa en el cine, que sólo se comunica con los vivos y cree que sólo los humanos estamos en el universo está historia no le va a gustar, no insista. La va a juzgar como todo lo que hace en el día.

No rompa la botella de  Ron  antes de sacarle las últimas diecinueve gotas, ame como nunca nadie había amado antes,  vuelva a los clásicos o a la aventura.

sienta la historia dos veces. Primero solo, y después acompañado de la persona que ama y una botella de vodka o un sorbo de aguapanela caliente.











Poética del movimiento. Creado para compartir las vivencias.

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