Orfeo

Orfeo apacigua las fieras alisando las espinas del ruido y suavizando el silencio de los fraudes. Detrás, abajo, oscuro y frío , se reconoce la piel sin su epidermis, el mapa de lo sostenido en las venas, vértebras y huesos. Espacios para otras espacios, finamente pintados con el color que ha simbolizado la vida después de la muerte: Un rojo combinado con el amarillo cobrizo que va trasformando las manchas, los errores, en un nuevo mensaje, en nidos, nudos y dibujos del tiempo. Lo profundo significa la lógica de lo presente, nunca aquí en este mundo de la vida después de la muerte hay futuro. El tiempo corre en la línea de lo que se pronuncia. Estatuas que se fracturan por los rumores de los recuerdos. No sabremos, qué ha pasado y jamás sabremos lo que pasará . Morir y seguir viviendo es ya la respuesta a poder tocar, sentir y crear los tiempos, el ritmo y el acorde.

Fragmento tomado del texto: Arquitectura y sentidos: Ciencia, Arte y Poética del cuerpo.



Idea del Volumen. A modo de arqueología.



I.

La mano cubre los materiales y las texturas, el hilo se confunde con el tejido. La armonía es vista desde la perspectiva de lo que atrae y se contrae. La luz es necesaria para representar, amañar y sellar. Es preciso interrumpir la cavidad con la tenue luz, para matizar y dar volumen.

El pintor toca para hacer ver, el escultor interrumpe su materia para hacer visible la forma. Los trazos cambiantes, llenos de tangencia, globalmente contingentes: mezcla, laberinto, lazos, paredes, organizan la gran trampa del tacto y la estancia. Exponer, alzar la forma, la idea de la palabra pronunciada. Esculpir, edificar y modificar, arquitectura, geografía variable, efímera y receptiva. Los espacios de tres dimensiones, exigen al hombre y sus sentidos, reacomodar su capacidad de interpretar.


II.

El lenguaje ficciona, hace posible lo imaginado, condiciona y vuelve mundo lo pensado.

Se comienza a construir los ecos, lo perdurable y el refugio de nuestras fragilidades. En el sentido de lo tangible, la metáfora del cuerpo y sus estructuras serán la base, la caja de las inspiraciones, la obra abierta, con columnas de aire y de agua, torres sólidas, paredes o placas amplias y largas. Geómetras y topólogos por dimensiones y vecindades, nos alojamos, fuertes, verticales y simétricos.

La arquitectura va recubriendo y trasformando la piedra dura, el hormigón con el grano fino y sus pigmentos, moldeando, incluyendo al mundo y sus travesías, como un cráneo o un ojo. Escenografía , puesta en escena de variables y estructuras corpóreas, representando lo real, eso nombrado , en el engaño de lo perceptivo. La escenografía es habitar en las historias: se busca la memoria y se fricciona la descripción con la forma.

III.

Ya refugiados en los espacios, con palabras e imágenes, con las señas de nuestras vivencias, la ilustración deja su cara y lo representado está fuera del tinte y el papel, del fresco y sus pinceladas. Salimos de la caja, de lo secreto e imaginativo, para reconstruir, para hacer del lugar su volumen.

Captar y formar como un gran mecano los movimientos, los extremos de las distancias, se convierte en condición , en exigencia , no sólo para asombrarnos de nuestra propia naturaleza sino para penetrar en ella. Nace el punto: la seña, el otro punto , se resbala en la cueva, desligando , desatando los códigos y exigiendo el recuerdo de lo experimentado, tatuajes sobre las superficies. El otro punto se inclina y se sostiene, el mármol es tallado, envuelto en ligeros y rítmicos movimientos. El tercer espacio se construye y edifica para que los otros estén. El volumen aparece: el cuerpo y la piel hecha pliegue, resistencia y profundidad. La distancia entre un punto y otro será lo tridimensional del mundo, lo circular de la tierra.

Hay silencios, quiebres y profundidades, la luz, el fuego que Prometeo da a los hombres funde los materiales, y hace de la presencia sus sombras.

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